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Taxi!, Almadía teatro.Los meses de septiembre y octubre fueron los encargados de mostrar al mundo el arte pamplonés. En ellos tuvo lugar la XII Muestra de Teatro de Aquí, un certamen organizado por el Ayuntamiento de Pamplona y que tiene el loable objetivo de fomentar el teatro local, es decir, que las formaciones y compañías teatrales no profesionales tengan espacios municipales para que estos grupos exhiban sus producciones, además de ayudarles en su camino de formación hacia la profesionalización. Nueve son los grupos de teatro que se presentaron a este certamen y cuyo esfuerzo e ilusión no quedarán sin recompensa, algo que sirve claramente para animar a las formaciones locales a que continúen con el esfuerzo de hacer lo que realmente les gusta, interpretar.

En esta edición, el grupo Almadía Teatro se ha ganado el primer puesto con su obra Taxi!. La concejala de Cultura, Paz Prieto, y los miembros del jurado José María Moreno e Ignacio Aranguren, ambos especialistas en artes escénicas, se han encargado de dar el veredicto esta mañana. Según el jurado, la profesionalidad del grupo, el enorme acierto del texto, lo homogéneo, ritmo y tono de la representación, junto con la eficacia en la dirección han sido determinantes en su valoración.

Taxi! es una adaptación de la obra del dramaturgo inglés Ray Cooney, con ella Almadía Teatro responde a la pregunta típica de ¿por qué nunca encontramos un taxi cuando se necesita? Esta obra trata sobre John Smith, un taxita con una doble vida sentimental: dos esposas que ignoran completamente la existencia la una de la otra. Divertida comedia de enredo interpretada por seis fantásticos actores.

Es cierto que cada año la calidad de las obras es mayor, en la duodécima edición el jurado lo ha tenido difícil para decidir a quién dar el premio. Por ello, y con el fin ulterior de promover el teatro de formaciones locales, todos los participantes recibirán su premio en forma de representación. Un total de 23 representaciones repartidas entre los distintos grupos.

Almadía Teatro, como primer ganador, tendrá la oportunidad de representar Taxi! cinco veces. En un segundo grupo han quedado Indocumentados y Auzoa Teatro, ambos podrán representar sus obras (Recursos Humanos y Olvida los tambores, respectivamente) 4 veces para asociaciones y colectivos. Con tres representaciones se quedan el Taller de Teatro Zarrapastro con El marido imprudente, con dos representaciones se quedan Bubulú Compañía de Teatro y la Escuela de Teatro Talo. Finalmente, los grupos Incierto Troupe, Jacaranda y Aula de Teatro Jus la Rocha

Además de las representaciones y según la valoración obtenida, los grupos podrán participar en los talleres de formación del Teatro Gayarre, ya que el Ayuntamiento de Pamplona ayudará en el pago de la matricula al subvencionar el 40%.

Y como decía Machado en sus Cantares… Caminante no hay camino, se hace camino al andar…con ello, desde Pamplona 2016 os animamos a no tirar nunca la toalla porque siempre el esfuerzo tiene recompensa.

Sin título-1El III Premio de Poesía Ciudad de Pamplona ha recaído en Andrés García Cerdán, un albacetense nacido en 1972, que con su poemario “Curvas” ha logrado el primer puesto de entre 342 poemarios que se presentaron este año al certamen.

 Andrés es profesor de Lengua Castellana y Literatura y está doctorado en Murcia con una tesis sobre la poesía de Julio Cortázar. No es la primera vez que Andrés consigue el reconocimiento a sus trabajos literarios, sobres sus espaldas acumula numerosos premios por sus obras, entre ellos: el premio internacional Voces Chamamé (Oviedo, 1998), el premio del Ayuntamiento de Ciudad Real en 1998, El premio Internacional Antonio Oliver Belmás (Cartagena, 2002) y ahora también el III Premio de Poesía Ciudad de Pamplona.

Éste último, concurso fomentado por el Ayuntamiento de Pamplona, Ateneo Navarra y Caja Laboral, además de con la colaboración de AC Hoteles, dotará a este primer premio con 5.000 euros, una obra escultórica que representa a Pamplona y la publicación de la obra ganadora en la colección “Generación del Vértice”, de la Editorial Celya. Además, de 100 ejemplares obtendrá el 10% de los beneficios generados.

 El jurado, que eligió finalmente a Andrés García Cerdán, estuvo presidido por la concejala de Cultura, Paz Prieto, e integrado por los poetas Jesús Munárriz y Ana Rossetti; Joan Gonder, director editorial de Celya; Jose Luis Allo y Gaudencio Remón, Secretario y vocal de Literatura y Lingüística del Ateneo Navarro respectivamente; Javier Asían, que actuó como secretario, y Teresa Lasheras, directora del área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona.

 Andrés García Cerdán recibirá mañana jueves 29 de octubre, a las 19 horas, en el salón de Recepciones de la Casa Consistorial el III Premio de Poesía Ciudad de Pamplona. En este acto participarán la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, la concejala delegada de Cultura, Paz Prieto y la presidenta del Ateneo Navarro, Celina Compains.

El jurado no lo tuvo nada fácil, de los 342 poemarios que se presentaron, 32 provenían de todo España y 25 de cuatro de los cinco continentes; los requisitos fundamentales eran que las obras fuesen en castellano, inéditas y con una extensión de entre 400 y 700 versos.

El arte a examen

Juan Muñoz. Madera negra y punta seca

Juan Muñoz. Madera negra y punta seca

La semana pasada comenzó la catalogación de la Colección de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Pamplona. Más de 450 obras entre pintura, escultura, fotografía e instalaciones han comenzado a examinarse al detalle en el Consistorio pamplonés. Una colección que, desde 1993, ha ido creciendo paulatinamente gracias a la cesión y adquisición de todo tipo de obras artísticas en distintos eventos como las Bienales de Arte, la feria Arco, eventos y otros encuentros.

El proceso de catalogación de las obras tiene un fin claro: proporcionar una base de datos lo más completa posible de cada obra. Para ello, el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Navarra, encargado del estudio, examinará exhaustivamente cada obra para determinar el autor, el movimiento al que pertenece, fecha, procedencia, etc., y finalmente considerar o no la obra como Bien de Interés Cultural.

No es la primera vez que el Departamento de Historia del Arte de la UN cataloga las obras del patrimonio cultural navarro, en años anteriores los Ayuntamientos de Olite, Estella y Tudela ya habían encargado el estudio de su patrimonio cultural.

El Parlamento de Navarra, a través de una declaración institucional,  ha dado su apoyo a la candidatura de Pamplona a Capital Europea de la Cultura en 2016. La Junta de Portavoces comparte los objetivos de impulsar la cultura en nuestra ciudad  así como la necesidad de desarrollar la innovación y creatividad en Pamplona.

 El Parlamento se compromete a  favorecer los objetivos y preparativos necesarios para llevar a cabo el proyecto de candidatura y anima al resto de instituciones a participar en la iniciativa.

La plaza del Castillo según J. Irigoyen y C. Callejo

La plaza del Castillo según J. Irigoyen y C. Callejo

¿Te imaginas pasear por una plaza del Castillo llena de hierba o con sus baldosas cubiertas por un manto de libros que cualquiera puede pararse a leer? ¿Cómo sería tener que navegar en barca para acceder a las calles colindantes o ver reflejado el quiosco en un suelo de cristal? Este ejercicio de imaginación es el que han realizado los alumnos de la asignatura ‘Elementos de Composición’ de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra.

Con sus trabajos, han tratado de mirar la ciudad desde otro punto de vista, con otros ojos, y han querido además apoyar la candidatura a través de ellos. A todos, felicitarles por los trabajos y agradecerles su ilusión porque Pamplona llegue a ser Capital Europea de la Cultura en 2016.

Las ideas y los textos no tienen edad, pero hasta el próximo 12 de octubre el Paseo de  Sarasate acoge una feria que tiene como protagonista al “libro antiguo”; ese que se editó años atrás, se almacenó como stock, pasó por otras manos o que resultó ser demasiado caro en su época para el comprador y hoy reaparece en el mercado con sus tapas algo más desgastadas por la espera. Una segunda oportunidad para estos ejemplares y una oportunidad también para los enamorados de la literatura que pueden adquirir libros a precios muy asequibles.

La 28ª edición de la Feria del Libro Antiguo se instala en Pamplona ajena al revuelo de editoriales que puede determinar en un futuro no muy lejano la manera de leer. Los eBooks, libros digitalizados que reproducen textos en una pantalla, se abren camino en el mundo literario con la agresividad con la que los diarios digitales comenzaron a dar quebraderos de cabeza a la prensa escrita.

Aunque en Europa el eBook no está tan desarrollado como en EEUU, la puja por hacerse con el mercado está siendo fuerte. La venta de libros electrónicos se ha triplicado en el último año, mientras que la de libros tradicionales se ha estancado o caído. En España, el 10,5% de la facturación editorial anual se realiza en formato digital (según los últimos datos disponibles de 2007 de la Federación de Gremios de Editores de España) y en ámbitos como el Derecho, la facturación de libros digitales asciende al 55%.

En todo caso, en este pulso de soportes lo ideal es que ambos “contendientes” salgan victoriosos. Papel o a través de una pantalla, la cuestión es disfrutar de la lectura.

 

Tarjeta de presentación de la conferencia de Pablo Longoria en Civivox Condestable

Tarjeta de presentación de la conferencia de Pablo Longoria en Civivox Condestable

La organización no lucrativa World Monuments Fund (WMF) publica cada dos años la llamada Lista Watch con los 100 lugares históricos del mundo más amenazados. Esta lista es recopilada por expertos en arqueología, arquitectura e historia del arte y sirve como llamada a la acción, atrayendo la atención pública internacional. La inclusión en ella supone para muchos lugares en peligro la única esperanza de supervivencia.

La Lista Watch del 2008 mostró que la actividad humana, en concreto, el cambio climático, el desenfrenado desarrollo urbano e industrial y los conflictos políticos, se ha convertido en la mayor amenaza para el patrimonio cultural mundial.

De todo esto hablará mañana jueves, 24 de septiembre a las 19.30 horas en el Palacio de Condestable, el arquitecto y director de proyectos del World Monuments Fund en España Pablo Longoria, en la conferencia organizada por el Ayuntamiento de Pamplona Los 100 monumentos más en peligro en el mundo.

Desde Pamplona 2016, te invitamos a asistir a ella y te animamos a visitar la exposición que se inaugurará ese mismo día, centrada en uno de los lugares que forman parte de esa lista, Lima; una ciudad en la que la contaminación y otros factores están destruyendo monumentos arquitectónicos y disminuyendo la calidad de vida de una manera alarmante.

Los cuatro músicos de Quatour Europa.

Los músicos del cuarteto de cuerda 'Quatour Europa'

“Haremos todo lo posible por representar a Pamplona de la mejor manera”. Con esta ilusión, la violinista Anna Radomska Gardyjas viajó ayer a Polonia, junto a sus tres compañeros del cuarteto de cuerda Quatour Europa.

Radomska (segundo violín), Víctor Parra (primer violín), Cristian Ifrim (viola) y Herwig Coryn (cello) han comenzado una gira de conciertos que les llevará a actuar en los mejores festivales polacos. El sábado  participarán en la clausura del XIII Festival de Música y Arquitectura de Torun (ciudad polaca candidata a Capital Europea de la Cultura en 2016 y con la que Pamplona mantiene una estrecha relación) y a partir del domingo, actuarán en Szafarnia (en el centro de interpretación de F. Chopin); en el Festival “Verano Musical”, de Olsztyn; en Woclawek; en Lublin (otra de las aspirantes a la capitalidad en 2016) y finalmente, el 6 de septiembre, en Cracovia.  

Los cuatro músicos de Quatour Europa, que además son solistas en la Orquesta Sinfónica de Navarra, interpretarán, entre otras, obras del compositor navarro Fernando Remacha, como homenaje al 25 aniversario de su muerte. Su intención es la de deleitar al público polaco con su música y, al mismo tiempo, dar a conocer nuestra ciudad y el deseo por lograr alcanzar el título de Capital Europea de la Cultura.

Pamplona 2016 ha querido apoyarles, porque el intercambio y movilidad de agentes y artistas europeos es una de las líneas estratégicas dentro de la candidatura. Estamos convencidos de que Quatour Europa serán unos buenos “embajadores” de la ciudad.  

El pasado 15 de agosto falleció en Pamplona el escritor navarro nacido en Viana en 1927 y afincado en la capital navarra, en la Plaza de San Francisco, desde 1988. Varios escritores y personalidades del mundo de la cultura han publicado estos días, en periódicos y blogs, rigurosos y sentidos obituarios en los que glosan la personalidad singular de Pablo Antoñana, la valía y significación de su producción literaria en el panorama de las letras navarras y españolas. No pretendo, pues, insistir en lo ya dicho, sino aportar algunos datos sueltos e impresiones extraídos de mi relación con Pablo Antoñana durante veinte años.

Como muchos lectores, mi primer acercamiento a la obra de Antoñana se concretó en las columnas dominicales Las tierras y los hombres, aparecidas entre 1962 y 1977 en Diario de Navarra. Desde aquellas lejanas fechas he paladeado con admiración y aun fervor su producción literaria hasta los últimos títulos: Escrito en silencio (2008) y Aquellos tiempos (2008).

En 1987, Miguel Sánchez-Ostiz, director de la revista Pasajes, me invitó a colaborar en el número 7 con un artículo sobre la obra de Pablo Antoñana, que titulé Pablo Antoñana, perro solitario de la narrativa española. Cuantas veces hablé con Pablo me sacó a relucir, con gratitud, aquel dichoso estudio y, al mismo tiempo, me manifestó su asombro y desasosiego ante mis juicios críticos. El escritor prestigioso, aunque falto del debido reconocimiento, no acababa de creerse que su obra literaria poseyera algún valor artístico especial. En carta sin fecha, pero escrita al poco de publicarse el estudio de marras, Pablo afirmaba: “Querido amigo: Me ha dejado perplejo y confuso tu escrito sobre mi obra. Yo soy un muerto insepulto, que, ya agonizando, no recibió siquiera un puñadito de aire con un pai-pai. Residiendo desde siempre en el destierro, padeciendo el oprobio de un oficio desprestigiado y ruin, sometido a la calumnia y al desdén, cuando ya casi tenía olvidado que en algún tiempo había escrito el Secretario de El Busto (140 almas, cuerpos, máscaras, espectros) algo que sirviera, me vienes tú y me dices, con un rigor científico encomiable, lo que me dices. Créeme, me ha causado una gran tristeza”.

Después de describir con cierto detalle las labores de secretario municipal, se quejaba de que “con una burocracia casi medieval, haciendo las cuentas a mano, sin máquina de escribir, tuve tiempo de hacer lo que hice, ahora con el ordenador y el monstruo de la burocracia moderna sólo hago, para mi desazón, rellenar papeles como un rutinario chupatintas (…). A veces pienso que únicamente la muerte podrá liberarme de tanta vergüenza”. En una posdata manuscrita añadía: “Algún día, quizá hablemos, pero cada vez me resisto más a salir de este confinamiento. Hasta he perdido la mala uva que tuve y el poquito de fe que tuve en el hombre. Me da rabia que la realidad y mi alrededor no desmienta mi pesimismo. Ojalá lo hiciese”.

Conocí en persona a Pablo con motivo de su participación en el programa Acercamiento de la literatura navarra a los escolares, que, coordinado por Emilio Echavarren y por mí, se puso en marcha en 1990 con el objetivo de que los escritores pudieran compartir en las aulas sus inquietudes con alumnos de EGB, Formación Profesional y Bachillerato. Para celebrar uno de aquellos encuentros, Pablo se trasladó al instituto de bachillerato de Estella ese mismo año. Todavía lo veo titubeante y tembloroso antes de saltar al ruedo escolar. Su inquietud procedía del miedo a que la charla fuese interrumpida y suspendida por la policía secreta, que, al parecer, seguía los pasos del disidente insobornable; y, sobre todo, del temor a que sus palabras le sonasen a estrafalarias e incomprensibles a la nutrida muchachada por proceder de un viejo escritor campesino, vestido además a la antigua usanza, boina incluida. El acto transcurrió con normalidad, en completo silencio, algo inesperado para los profesores organizadores del encuentro. Pablo habló, como siempre, con el corazón. La consecuencia fue que, nada más abrir la boca, se metió en el bolsillo a aquel puñado de estudiantes a los que consideraba, con razón, sus paisanos. Los aplausos que le dedicaron lo conmovieron hasta las cachas.

En 1992, trabajando en la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra como director del servicio de Acción Cultural, le pedí a Pablo que me entregara obra suya para un volumen de la Colección Literaria Navarra, que hasta entonces se había nutrido sólo de autores desaparecidos. Mantuvimos varias conversaciones en mi despacho de la Cámara de Comptos, sede de la Institución, limítrofe con su casa familiar en la Plaza de San Francisco. Antoñana declinó una y otra vez la invitación alegando que no disponía de obra suficiente en ese momento, obra en la que, por otra parte, seguía depositando muy poca fe. Elvira Sainz le insistió a su marido casi hasta el agobio para que aceptara publicar en la citada colección y a mí me aconsejó que no me desanimara. Por fin, se avino a entregar un puñado de cuentos inéditos y la novela corta, también inédita, El capitán Cassou, que había obtenido el premio Acento en 1959. La recopilación, con el título de La vieja dama y otros desvaríos, apareció en 1993 con un estudio introductorio excelente firmado por José Luis Martín Nogales. La tirada fue de 1.500 ejemplares, con un coste de 680.000 pesetas y un precio de venta al público de 700 pesetas. Por reiteradas declaraciones personales del autor y por testimonios de varios conocidos suyos sé que Antoñana se sentía especialmente orgulloso de este libro.

En el acto de presentación, celebrado ante los medios en la librería del Gobierno de Navarra, emplazada en la avenida de Navas de Tolosa, el autor leyó un texto delicioso, que guardo como oro en paño. Con ocasión del bautizo del libro, trazó una viva estampa de la ceremonia del bautizo en su Viana natal. Añadió, cómo no, otra serie de consideraciones, por ejemplo sobre la vejez: “Bien, sigo divagando, ‘arrenuncio’ en este acto, y en nombre de este mi último hijo de viejo, antes de preguntarme qué es la vejez y contestarme, estornudar, toser y preguntar qué hora es, a las vanidades de este desesperado oficio de escribir”. Confesó, asimismo, sus temores a que permanecieran inéditas o se publicaran póstumamente varias obras suyas y en particular La cuerda rota (Pamiela la editaría en 1996). Aún aportó nuevas pinceladas a su autorretrato: “Sí quiero decir hoy ante todos ustedes vosotros que me siento viejo y desencantado en este pequeñísimo país de la jota, folclore y capea, que es mío, sí, y al cuál no renuncio ‘arrenuncio’, ni lo abandono. Aquí sigo solitario pero invocando un antiguo refrán: pobreza y orgullo todo una pieza”.

Los futuros estudiosos de la obra de Antoñana pueden encontrar en el texto de puesta de largo de La vieja dama una observación de mucho interés para analizar la trayectoria de su autor: “Mi viejo pesimismo, apuntado en El capitán Cassou, eje maestro de mi escritura, sigue en pie, soportando la inclemencia y la soledad. En ese librito primerizo (El capitán), hijo de la rabia, está inserto el germen y el fruto postrero (Cartas guineanas) de mi desazón”.

En 1996, el Gobierno de Navarra, a propuesta del Consejo Navarro de Cultura, le concedió a Antoñana el Premio Príncipe de Viana de la Cultura. Por ser a la sazón director de la Institución Príncipe de Viana, tuve oportunidad de hablar con él en varias ocasiones para preparar la ceremonia de entrega del galardón en el monasterio de Leire. Le preocupaba mucho ser respetuoso con el Príncipe Felipe y, al mismo tiempo, ser fiel a sus convicciones más íntimas incluso en el atuendo. Tras no pocas dudas, decidió vestirse con un elegante traje negro, camisa blanca con pajarita y, por supuesto, la inseparable txapela. Aún recuerdo el encandilamiento de don Felipe con aquel hombre maduro que le mostraba orgullosísimo a una de sus nietas, sin duda uno de los principales estímulos en la última vuelta de su camino vital. Al acabar el acto, me preguntó con insistencia, inseguro, si todo había ido bien: los saludos al Príncipe y su alocución, cuyas palabras de reconocimiento a su tierra y a sus gentes tuvieron la virtud de iluminar un poco más su obra literaria y de poner en un puño los corazones de los asistentes.

En 2001 Antoñana publicó Último viaje y otras fábulas en la editorial Ttáttalo de San Sebastián. Reseñé el libro en el número de octubre de ese año de la revista, ya desaparecida, Navarra en marcha, dirigida por Ignacio del Burgo Azpíroz. El veterano autor me llamó a casa para agradecer mi trabajo y discursear largo y tendido acerca de nuestra tierra y de las enconadas banderías del presente y del pasado, principal savia nutricia de sus relatos. Acabó la conversación telefónica con una expresiva frase: “Qué buen comentario has hecho de mi libro, pero te has equivocado de gallinero al poner el huevo”. Por lo visto, el apellido del Burgo despertaba en él sensaciones non sanctas.

En 2006, en el cincuentenario de la muerte de Pío Baroja, a quien Antoña siempre admiró muchísimo y con el que guardó ciertas similitudes, la Universidad Pública de Navarra organizó un programa de actividades culturales en el que figuraba la publicación de un libro-homenaje dedicado al escritor. La dirección y coordinación del volumen me fueron encargadas por el vicerrector Julián Garrido y la directora del servicio de Actividades Culturales, Ana Isabel Aliende. Pablo Antoñana se prestó gustoso, sin ninguna clase de condiciones, a colaborar en el volumen colectivo al lado de otros 25 escritores navarros de distintas generaciones. Su aportación, Algo sobre Baroja: La geografía de ‘El Mayorazgo de Labraz’, es un dechado de lucidez crítica, amor a su tierra natal -en cuya geografía parece haberse inspirado el ‘hombre malo’ de Itzea al componer la novela-, a la literatura y a sus gentes. Aunque mermado de fuerzas, aceptó incluso participar en un ciclo de conferencias sobre Baroja. Una vez más, dejó constancia de su calidad humana y literaria. Nunca terminé de agradecerle lo suficiente que vinculara su nombre a la Universidad Pública de Navarra, tan necesitada de contribuciones humanísticas de hondo calado.

El último correo electrónico de Pablo, fechado el 8 de diciembre de 2008, tiene que ver con el estilo predominante en los medios de comunicación, impregnado, en su opinión, de abundantísimos y detestables “spaninglis”. En vísperas de una operación quirúrgica, el escritor reivindicaba, una vez más, una prosa limpia, transparente y sugerente.

He aquí algunos capítulos sueltos de mi relación con Pablo Antoñana, dictados por la caprichosa y selectiva memoria. Tras su muerte, nos lega el ejemplo de su decencia intelectual y moral y la lección de un escritor excepcional. Después de todo, nos consuela saber que nos queda su obra y el sentimiento de gratitud hacia la persona que nos hizo ser felices en su presencia y sentirnos encandilados en las páginas de sus libros.

Tomás Yerro, 19. VIII.09

La Pamplonesa, bajo la dirección de Vicente Ejea

La Pamplonesa, bajo la dirección de Vicente Ejea

Con una jota y un pasodoble. Así comienza la historia de La Pamplonesa, una banda querida que surgió en 1919 de la mano de Silvano Cervantes y que se ha convertido en uno de los referentes más importantes de nuestra ciudad.

Han pasado 90 años desde aquella primera actuación en el Paseo Sarasate. Hoy el escenario será el del Baluarte, donde La Pamplonesa deleitará con su amplio repertorio y la profesionalidad de sus 53 músicos.

Será una tarde para recordar, con un espectáculo teatralizado y musical que recreará los “momenticos sanfermineros”. El grupo Pasadas se encargará de la dramatización y la coral Santiago, así como los joteros que cantan a San Fermín en la procesión del 7 de julio, la comparsa de Gigantes y Cabezudos y los gaiteros y txistularis municipales participarán también en el evento para lograr una celebración de cumpleaños como La Pamplonesa merece.

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