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El pasado 30 de septiembre el comité de selección de la Capital Europea de la Cultura 2016 nombró a 6 de las 15 ciudades candidatas para seguir trabajando por alcanzar esta designación. Burgos, Córdoba, Donosita-San Sebastián, Las Palmas de Gran Canaria, Segovia y Zaragoza tienen nueve meses por delante para profundizar en sus proyectos y en junio de 2011 tendrán que enfrentarse de nuevo al jurado de la capitalidad.

Desde Pamplona 2016 les deseamos lo mejor en esta nueva etapa que afrontan y les damos nuestra más sincera enhorabuena por el éxito conseguido hasta ahora.

 Sin embargo, y a pesar de no haber pasado este filtro, el trabajo hecho hasta ahora no puede caer en el olvido y es por eso que Pamplona va a seguir trabajando en las líneas marcadas hasta este momento. Pamplona tiene un horizonte cultural en el que ya hemos empezado a trabajar, se ha hecho un diagnóstico profundo de la situación cultural y se ha diseñado un plan para la ciudad que es perfectamente posible de llevar a cabo en el tiempo.

Hemos entendido desde un principio que la candidatura era una oportunidad para asentar las bases de un desarrollo cultural a medio y largo plazo. Los objetivos del proyectos son sostenibles y necesitamos alcanzarlos independientemente de que no seamos candidatos a la capitalidad.  Con el apoyo de todos Pamplona puede avanzar en el desarrollo cultural que se merece.

 Sólo nos queda agradecerte el apoyo y la confianza depositados en nosotros e instarte a que sigas trabajando por la cultura.

Menos de un mes….

La fecha se acerca… El 30 de septiembre una comisión pamplonesa defenderá el proyecto de la candidatura de Pamplona a Capital Europea de la Cultura en 2016.

Pamplona 2016 presentó el pasado julio en el Ministerio de Cultura de Madrid un proyecto innovador y de futuro con una finalidad clara: plasmar la diversidad cultural de Pamplona. Un trabajo que a lo largo de muchos meses se ha perfilado entorno al ENCUENTRO, la FIESTA y el Cruce de LENGUAJES. Este proyecto es fruto de la participación ciudadana, de agentes culturales e instituciones de todos los ámbitos de la cultura.

Ahora sólo queda una exposición oral de media hora en la que los ponentes defenderán los argumentos e ideas centrales del proyecto de candidatura.

El mismo día 30 de septiembre, en una rueda de prensa, el jurado formado por 13 miembros, españoles y europeos, dará a conocer aquellas ciudades candidatas que pasan el filtro sin conocerse cuántas pasarán este pre-filtro.

Te recomendamos…

 Quator Europa y el guitarrista Asier Pelaez clausuran la muestra del fotógrafo polaco, Tomasz Sobecki.

El próximo domingo, 5 de septiembre, se va a celebrar un concierto del grupo polaco Quator Europa junto con el guitarrista Asier Pelaez, para clausurar la muestra de este artista polaco de renombre. El programa incluirá la obra de la compositora navarra Maria Luisa Ozaita así como del compositor polaco S. Moniuszko.

Concierto claursura de la muestra "Sagrado Gótico", de Tomasz Sobecki

Este concierto, que se celebrará el domingo 5 de septiembre, en Conde de Rodezno a las 13 horas, forma parte también del hermanamiento que la ciudad polaca de Torum, candidata a Capital Europea de la Cultura en 2016, tiene con Pamplona, con motivo de la candidatura.

Más información…

Por Padre Michal Janocha

La luz se desliza por una puerta entreabierta… El objetivo de Tomasz Sobecki se detiene con insistencia en unos pies delicados atravesados por un clavo de hierro, observa una garganta oscura en el lado abierto de la llaga, mira en silencio las almendras maduras de los ojos semiabiertos.

Detrás del crucifico, en la pared de la iglesia antiguamente franciscana, Nuestra Señora de Torum, un artista medieval desconocido pintó un barco flotando en medio de un mar agitado. Debajo del barco se puede observar una escena de batalla. El despiadado paso del tiempo ha borrado gran parte de los soldados y hoy, ya nadie se acuerda del vencedor ni del vencido. Sólo los remadores siguen, con gran esferazo, luchando contra el elemento.

El crucifijo, en un principio colocado sobre el arco triunfal, fue colgado mucho más tarde en la pared del fondo, ocupada por un fresco. Éste se asemeja al ancla y al mástil del barco pintado, y al mismo tiempo, el puente lanzado sobre las aguas une los bordes opuestos, el cielo y el mar. La yuxtaposición involuntaria de ambas obras – fresco y escultura – establece un paralelismo inesperado con una visión mística de Catalina de Siena descrita en su Diálogo:

“(…) quiero describirte el puente. Te he contado que se extiende desde el cielo a la tierra a través de mí, que me he unido a la humanidad a la que formé del polvo del suelo. Este puente, mi Hijo Unigénito, tiene tres peldaños. (…) reconocerás en estos tres peldaños res estadios espirituales. El primer escalón son los pies, que simbolizan los afectos; pues al igual que los pues conducen al cuerpo, los afectos conducen al alma. Los pies de Mi Hijo traspasados por los clavos son un peldaño por el cual puedes ascender a su lado, donde verás revelado el secreto de Su corazón. No en vano, cuando el alma ha ascendido hasta los pies del afecto y dirige el ojo de la mente al corazón abierto de Mi Hijo, comienza a sentir el amor de su propio corazón en Su consumado e indecible amor. Entonces el alma, al contemplar cuán fuertemente es amada, se siente desbordada de su amor, alcanza el tercero. Éste es su boca, donde encuentra paz tras la terrible guerra que ha tenido que librar a causa de sus pecados.

En el primer peldaño, limpiando los pies de sus afectos mundanos, se despoja del pencado. En el segundo se viste de amor a la virtud. En el tercero gusta de la paz. Por tanto, el puente tiene tres peldaños, y subiendo los dos primeros, pueden alcanzar el último. Éste se halla en tan alto lugar que las aguas de la inundación no pueden derribarlo – pues el veneno del pecado nunca tocó a mi hijo

 Anatomía mística de la gran santa medieval se armoniza curiosamente con el crucifijo de Torum y su esbelta arquitectura gótica. El ritmo delicado de las costillas, las bóvedas de los brazos tendidos, las claves de bóveda de clavos. Edwin Panofsky demostraba el parecido entre la estructura de la catedral gótica y la estructura de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, en las dos obras maestras más importantes de la arquitectura y del pensamiento medievales. ¿Existe una analogía similar entre el espíritu del gótico y la visión de los místicos medievales?

Sagrado Gótico. Tomasz Sobecki

Uno de los elementos comunes de la arquitectura gótica y de la mística, es la luz, misteriosa  claritas aparece como un estribillo en los tratados de los maestros renanos así como en las especulaciones del abad Suger cuando describe con arrobo las nuevas vidrieras en el deambulatorio de la basílica de Sain-Denis. La vidriera es la fruta madura de la plástica gótica y la visualización de su estética espiritual. Si se trata del material, constituye una combinación de cristales multicolores, pero sin la luz, está desprovisto de vida. La claritas lo traspasa y, sin perturbar su estructura, resalta su belleza y su sentido más profundo, para el que fue creado por el artista. La vidriera quizá sea también la metáfora del arte y, al mismo tiempo, metáfora de la vida: creada por el supremos Artifex, no puede resplandecer con su propia fuerza, sin la luz que la traspasa.

 En las fotografías de Tomasz Sobecki la luz no sólo llena delicadamente interiores góticos penetrando por ventanas esbeltas, puertas entreabiertas y rosetones redondos. La luz está viva, vibra, brilla, da vueltas, arrastra y hace bailar y temblar los pilares, las pareced y las bóvedas.

En este baile de luz el arte de la fotografía de la arquitectura parece competir con la arquitectura misma. Escogiendo el ascesis del blando y negro, Tomasz Sobecki conscientemente rechaza la rivalidad con la magia de los colores, y da más importancia a la forma de la luz.

 

Sagrado Gótico. Tomasz Sobecki

Sobecki, fotógrafo polaco nacido en Torum, expone la muestra “Sagrado Gótico”, una exposición dividida en cinco partes donde la incidencia de la luz es protagonista. En esta ocasión Sobecki propone imágenes en blanco y negro en las catedrales góticas porque al traspasar la luz las vidrieras e inundar los espacios interiores, se vuelve geometría y abstracción; la vidriera es la visualización de la estética espiritual de la plástica gótica

Esta muestra se enmarca dentro de la Candidatura de Pamplona a Ciudad Europea de la Cultura en 2016, junto con Torum, capital polaca que también compite por el mismo título

Sala de exposiciones de Conde de Rodezno. Hasta el 5 de septiembre.

 

Luis Tena,  arquitecto y profesor de la ETSA de la Universidad de Navarra

A un espontáneo se le ocurre exclamar ¡¡guapa!! al paso de una mujer y la aludida le responde, más o menos: oye tío, vete a subir la autoestima a tu…. madre.

Estos días, preparando este artículo, he pensado que lo del piropo podría resumir la sensación que me produjo el clima de escepticismo palpable cuando en Enero el Grupo de Trabajo encargado de preparar el proyecto de candidatura a la nominación de Pamplona como Capital de la Cultura iniciamos las reuniones semanales.

En la prensa, oyendo a los políticos o al conversar sobre la candidatura los comentarios habituales eran: ¿Pamplona?, ¿Cultura?, ¿contra Córdoba, San Sebastián? …nada que hacer, los últimos en internet, falta la ilusión ciudadana…, pérdida de tiempo y dinero… Id a subir la autoestima a otra ciudad….

Sin embargo, el trabajo del grupo y el convencimiento de los responsables del proyecto, fueron convirtiendo la impresión inicial en entusiasmo. El método, basado en la participación de agentes culturales en reuniones sectoriales en las que se podían intercambiar opiniones y críticas y las discusiones internas nos ha ayudado a elaborar un proyecto sólido y adaptado a la austeridad del momento. Ha sido muy gratificante comprobar que hay mucha gente en Pamplona dispuesta a ofrecer su tiempo (sin contraprestación económica) por la cultura de su ciudad. Los participantes han aportado ideas -gracias a todos-, que al margen del éxito de la candidatura quedan recogidas, y el propio método se convierte en resultado.

Es un proyecto sugerente. Nos ofrecemos como lugar de encuentro en el que la fiesta como actitud y el diálogo entre distintas personas y lenguajes sirvan para mejorar el conocimiento y fomentar el respeto mutuo de sus habitantes.

Las actividades tienen como escenario el espacio público de Pamplona, que es la esencia de una gran ciudad europea. Esta afirmación puede chocar, pero sabemos que la grandeza no tiene que ver con el tamaño.

El origen de Pamplona se explica en un mapa de Europa, como enclave de paso hacia el sur del accidente de escala continental de los Pirineos. Es europea pues su fundación se debe a Roma, que se encuentra con los primitivos pobladores vascones en un promontorio y con sentido práctico se funde en una convivencia pacífica. Su configuración medieval es un ejemplo de un tipo muy europeo: el de las ciudades multiplicadas, entre las que figuran Reims, Burdeos y Londres. Las teorías de ciudades ideales del Renacimiento y la ingeniería militar continental están presentes en el trazado de la Ciudadela, que será la obra que marcará la forma urbana de los tiempos modernos de Pamplona. La traza de las murallas, que la Ilustración en otras ciudades europeas hizo símbolo de un mundo antiguo y arrasó, se mantiene en nuestra ciudad donde actuaciones de ensanche de modesta dimensión se han sabido incorporar al tejido existente y han configurado una ciudad contemporánea admirable.

 Una ciudad ejemplo para Europa, en la que destaca su espacio público, el sistema de espacios libres, sus calles, plazas avenidas y parques. Y destaca no sólo por la solidez de su forma y su trazado sino por ser el escenario de la vida de los habitantes de Pamplona. La tradición europea del espacio público, que se inicia en el ágora, el foro, el mercado, la plaza real, y la plaza mayor, pervive con fuerza entre nosotros. Las fiestas, los ritos y las procesiones, las ferias, las manifestaciones y la reivindicación, la gastronomía, los encuentros sociales, el ocio, el comercio, el paseo… se siguen realizando en ellos. Hoy, muchas ciudades de Europa han ido perdiendo este carácter y sus núcleos antiguos se han ido congelando, -todo el que viaje, lo aprecia- deshabitándose y se han convertido en una especie de parques temáticos sin vida. El espacio público ha ido desapareciendo, se ha privatizado y blindado. De la casa al coche, al trabajo y de vuelta al refugio privado.

Pamplona ha sufrido transformaciones y su entorno urbano se ha ampliado. La Pamplona funcional de dimensión metropolitana ha ido incorporando lugares de lectura menos clara, pero el núcleo consolidado sigue actuando como espacio esencial de referencia ciudadana.

En el proyecto se contempla también esta dimensión. Queremos reinterpretar y extender a los nuevos barrios las virtudes originales del centro. Habrá que descubrir los otros espacios públicos, los lugares inesperados donde se producen los encuentros entre los nuevos ciudadanos, las minorías y los diferentes grupos de edades. En el río y en su entorno tenemos un eje protagonista de la nueva espacialidad, para continuar siendo ejemplo y mostrar un camino a las ciudades europeas. Podemos confiar en nuestro proyecto y para mí no será sorpresa que Europa nos reconozca como finalistas. La autoestima es saludable.

Por Luis Arizaleta, gestor cultural y miembro del grupo de trabajo de la candidatura de Pamplona a Capital Europea de la Cultura (CEC)

“Allá por el mes de mayo de 2009, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona me convocó a un par de reuniones de las celebradas a modo de ronda de consultas en torno a la candidatura de la ciudad al título de Capital Europea de la Cultura 2016 (CEC 2016).  Acudí y me encontré con personas conocidas, con artistas y técnicos culturales que aún no conocía, y con una iniciativa sobre la mesa que, a primera vista, me pareció de enorme envergadura para una “miniurbe” de 190.000 habitantes – que en “miniurbe” se queda aunque sumemos los 330.000 de la Comarca entera -, con notables desencuentros en su diversidad, cierta propensión al etnocentrismo localista y unos cuantos debates pendientes sobre la memoria o los relatos de identidad.

Allí fui por querencia personal y cercanía profesional, y escuché una pluralidad de voces que manifestaron libre y espontáneamente distintos pareceres sobre connotaciones, consecuencias y oportunidades asociadas a esa iniciativa municipal, unos favorables, otros sorprendidos y varios que introdujeron matices, variantes, condiciones o críticas. Por mi parte, apunté una idea que mantengo y que tenía que ver más con la metodología de elaboración de un proyecto de esa naturaleza que con sus contenidos: “El éxito es el proceso”. Es así: cuando una comunidad hace suya una apuesta de futuro que proyecta el imaginario de sus gentes y la acción de sus instituciones hacia un porvenir por configurar, el éxito no está tanto en lo que suceda dentro de unos años, cuanto en las oportunidades que las personas se vayan dando mutuamente para intercambiar miradas, ilusiones, expectativas, deseos; en el tono y la hondura de sus diálogos, en los valores compartidos que sean capaces de construir; en la empatía que activen y en los aprendizajes que alcanzarán juntos mientras se encaminan, día a día, hacia metas que forman parte de la vida cotidiana, de su calidad y calidez, su hospitalidad, sus celebraciones y duelos, sus hallazgos estéticos y su potencial de innovación, su capacidad de comunicación, de reflexión, de solidaridad, de avance en el conocimiento, de reconocimiento de los otros, aceptación de la diversidad, diálogo con la memoria… El éxito es el proceso.

Transcurrieron los meses sin otras noticias sobre la candidatura, hasta que, a finales de enero de 2010, recibí una llamada telefónica de la Concejal-Delegada, Paz Prieto, quien me propuso – ¡sorpresa! – incorporarme de inmediato al Grupo de Trabajo (GT) asesor del equipo técnico del Área para la elaboración del proyecto CEC 2016. “¡Glups!, menudo compromiso: ¿seré capaz de aportar algo significativo?”, me dije. Pero acepté: pensé que me hacía un honor invitándome y que una oportunidad así, para formular ideas maduradas desde hacía años, no se presenta todos los días. Ya en la primerísima reunión a la que acudí para conocer a la Concejala y al coordinador del proyecto, Pedro Lacunza, planteé la cuestión que me parecía básica para articular un programa valioso: dar cauce a la participación, otorgar voz a los agentes culturales a fin de estimular su corresponsabilidad. Y se me dijo: “Se puede hacer”. Salí con la cabeza bombeando ideas: ya ven, me implico a fondo, con mis saberes y mis lagunas, mis emociones y mi trayectoria; tengo afición.

A mediados de febrero, propuse al GT asumir la orientación de la Agenda 21 de la Cultura – elaborada por la organización mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), y aprobada en 2004: http://www.agenda21culture.net -, en lo relativo a la participación ciudadana en la concepción de políticas culturales: “El desarrollo cultural se apoya en la multiplicidad de los agentes sociales. Los principios de buen gobierno incluyen la transparencia informativa y la participación ciudadana en la concepción de las políticas culturales, en los procesos de toma de decisiones y en la evaluación de programas y proyectos.” Venciendo viejas inercias y asumiendo retos, la candidatura de Pamplona ha sabido canalizar esa participación, primero convocando a más de 400 agentes culturales al proceso desenvuelto a lo largo de los meses de marzo, abril y mayo de 2010; después, escuchando las opiniones de cada quien acerca de dicha convocatoria y sus objetivos; dando información y aportando documentación para explicar que la CEC 2016 se concede a un proyecto cultural de futuro, plural y sostenible, no a una ciudad que suene mucho o a otra con antiguos méritos; y celebrando un total de 10 reuniones a las que han asistido 120 representantes de la creación, la comunicación y la docencia locales (de cinco ámbitos: Literatura y Lectura; Patrimonio Inmaterial y Fiesta; Artes Escénicas; Arquitectura y Urbanismo; Artes Plásticas y Audiovisuales). Sobre todo, creando el clima necesario para que florezca el intercambio de ideas desde el máximo respeto a la diversidad, acogiendo, animando, aceptando la diferencia, buscando puntos de acuerdo.

Creo que esto es un logro en sí, no ya sólo para la candidatura sino para la ciudad, para las y los ciudadanos: encontrarse, escuchar, reconocerse en el discurso del otro y, también, diferir, matizar, sumar en suma. Y la mejor prueba de que esta es la estrategia adecuada la dan dos hechos: de un lado, las aportaciones formuladas por las personas participantes en el proceso, han podido integrarse en las líneas de acción y los bloques de contenido manejados por nuestro equipo, conformando un diagnóstico compartido de necesidades y alternativas de mejora;  de otro, los propios componentes del GT (los más arriba nombrados junto con Alfredo Asiáin, Teresa Lasheras, Javier Manzanos, Luis Tena, Ana Zabalegui y un servidor) hemos intercambiado puntos de vista, experiencias y trayectorias bien diversas, configurando un lenguaje común para ofrecer a los participantes las bases de un proyecto coherente, de ciudad – así lo siento –, que es fruto del diálogo y la aceptación de nuestra propia pluralidad. Los que saben aprender, pueden enseñar; de nuevo, el éxito es el proceso.

Estos días, se está presentando el proyecto que concurrirá a primeros de julio a la convocatoria del Ministerio de Cultura y que, en septiembre, deberá ser defendido para pasar la primera ronda de selección antes de la decisión definitiva, a mediados de 2011. Ojalá que dispongamos de esos meses adicionales para profundizar y detallar el frondoso árbol de programas contemplados en él, pero, en todo caso, sobre la mesa del Ayuntamiento, su Corporación en pleno, las entidades culturales y los creadores locales quedan puestas una estrategia a largo plazo de diálogo cultural constructivo, y una invitación a la imaginación compartida, a la aceptación de la diversidad para configurar una ciudad que asuma su pluralidad, más abierta a las corrientes innovadoras del pensamiento europeo, capaz de aportar el conocimiento y la práctica de la interacción para la resolución de problemas de nuestras sociedades – como la sostenibilidad del modelo productivo o la convivencia intercultural de los diferentes por etnia, lengua o creencias  -, encantada de disfrutar y crecer con la creatividad de los lenguajes estéticos contemporáneos, y alegre por difundir el espíritu lúdico y tolerante que caracteriza la inclinación local a festejar y celebrar. Y yo, yo contento por haber contribuido a ello.  

Allá por el mes de mayo de 2009, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona me convocó a un par de reuniones de las celebradas a modo de ronda de consultas en torno a la candidatura de la ciudad al título de Capital Europea de la Cultura 2016 (CEC 2016).  Acudí y me encontré con personas conocidas, con artistas y técnicos culturales que aún no conocía, y con una iniciativa sobre la mesa que, a primera vista, me pareció de enorme envergadura para una “miniurbe” de 190.000 habitantes – que en “miniurbe” se queda aunque sumemos los 330.000 de la Comarca entera -, con notables desencuentros en su diversidad, cierta propensión al etnocentrismo localista y unos cuantos debates pendientes sobre la memoria o los relatos de identidad.

 

Allí fui por querencia personal y cercanía profesional, y escuché una pluralidad de voces que manifestaron libre y espontáneamente distintos pareceres sobre connotaciones, consecuencias y oportunidades asociadas a esa iniciativa municipal, unos favorables, otros sorprendidos y varios que introdujeron matices, variantes, condiciones o críticas. Por mi parte, apunté una idea que mantengo y que tenía que ver más con la metodología de elaboración de un proyecto de esa naturaleza que con sus contenidos: “El éxito es el proceso”. Es así: cuando una comunidad hace suya una apuesta de futuro que proyecta el imaginario de sus gentes y la acción de sus instituciones hacia un porvenir por configurar, el éxito no está tanto en lo que suceda dentro de unos años, cuanto en las oportunidades que las personas se vayan dando mutuamente para intercambiar miradas, ilusiones, expectativas, deseos; en el tono y la hondura de sus diálogos, en los valores compartidos que sean capaces de construir; en la empatía que activen y en los aprendizajes que alcanzarán juntos mientras se encaminan, día a día, hacia metas que forman parte de la vida cotidiana, de su calidad y calidez, su hospitalidad, sus celebraciones y duelos, sus hallazgos estéticos y su potencial de innovación, su capacidad de comunicación, de reflexión, de solidaridad, de avance en el conocimiento, de reconocimiento de los otros, aceptación de la diversidad, diálogo con la memoria… El éxito es el proceso.

Transcurrieron los meses sin otras noticias sobre la candidatura, hasta que, a finales de enero de 2010, recibí una llamada telefónica de la Concejal-Delegada, Paz Prieto, quien me propuso – ¡sorpresa! – incorporarme de inmediato al Grupo de Trabajo (GT) asesor del equipo técnico del Área para la elaboración del proyecto CEC 2016. “¡Glups!, menudo compromiso: ¿seré capaz de aportar algo significativo?”, me dije. Pero acepté: pensé que me hacía un honor invitándome y que una oportunidad así, para formular ideas maduradas desde hacía años, no se presenta todos los días. Ya en la primerísima reunión a la que acudí para conocer a la Concejala y al coordinador del proyecto, Pedro Lacunza, planteé la cuestión que me parecía básica para articular un programa valioso: dar cauce a la participación, otorgar voz a los agentes culturales a fin de estimular su corresponsabilidad. Y se me dijo: “Se puede hacer”. Salí con la cabeza bombeando ideas: ya ven, me implico a fondo, con mis saberes y mis lagunas, mis emociones y mi trayectoria; tengo afición.

 

A mediados de febrero, propuse al GT asumir la orientación de la Agenda 21 de la Cultura – elaborada por la organización mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), y aprobada en 2004: http://www.agenda21culture.net -, en lo relativo a la participación ciudadana en la concepción de políticas culturales: “El desarrollo cultural se apoya en la multiplicidad de los agentes sociales. Los principios de buen gobierno incluyen la transparencia informativa y la participación ciudadana en la concepción de las políticas culturales, en los procesos de toma de decisiones y en la evaluación de programas y proyectos.” Venciendo viejas inercias y asumiendo retos, la candidatura de Pamplona ha sabido canalizar esa participación, primero convocando a más de 400 agentes culturales al proceso desenvuelto a lo largo de los meses de marzo, abril y mayo de 2010; después, escuchando las opiniones de cada quien acerca de dicha convocatoria y sus objetivos; dando información y aportando documentación para explicar que la CEC 2016 se concede a un proyecto cultural de futuro, plural y sostenible, no a una ciudad que suene mucho o a otra con antiguos méritos; y celebrando un total de 10 reuniones a las que han asistido 120 representantes de la creación, la comunicación y la docencia locales (de cinco ámbitos: Literatura y Lectura; Patrimonio Inmaterial y Fiesta; Artes Escénicas; Arquitectura y Urbanismo; Artes Plásticas y Audiovisuales). Sobre todo, creando el clima necesario para que florezca el intercambio de ideas desde el máximo respeto a la diversidad, acogiendo, animando, aceptando la diferencia, buscando puntos de acuerdo.

 

Creo que esto es un logro en sí, no ya sólo para la candidatura sino para la ciudad, para las y los ciudadanos: encontrarse, escuchar, reconocerse en el discurso del otro y, también, diferir, matizar, sumar en suma. Y la mejor prueba de que esta es la estrategia adecuada la dan dos hechos: de un lado, las aportaciones formuladas por las personas participantes en el proceso, han podido integrarse en las líneas de acción y los bloques de contenido manejados por nuestro equipo, conformando un diagnóstico compartido de necesidades y alternativas de mejora;  de otro, los propios componentes del GT (los más arriba nombrados junto con Alfredo Asiáin, Teresa Lasheras, Javier Manzanos, Luis Tena, Ana Zabalegui y un servidor) hemos intercambiado puntos de vista, experiencias y trayectorias bien diversas, configurando un lenguaje común para ofrecer a los participantes las bases de un proyecto coherente, de ciudad – así lo siento –, que es fruto del diálogo y la aceptación de nuestra propia pluralidad. Los que saben aprender, pueden enseñar; de nuevo, el éxito es el proceso.

 

Estos días, se está presentando el proyecto que concurrirá a primeros de julio a la convocatoria del Ministerio de Cultura y que, en septiembre, deberá ser defendido para pasar la primera ronda de selección antes de la decisión definitiva, a mediados de 2011. Ojalá que dispongamos de esos meses adicionales para profundizar y detallar el frondoso árbol de programas contemplados en él, pero, en todo caso, sobre la mesa del Ayuntamiento, su Corporación en pleno, las entidades culturales y los creadores locales quedan puestas una estrategia a largo plazo de diálogo cultural constructivo, y una invitación a la imaginación compartida, a la aceptación de la diversidad para configurar una ciudad que asuma su pluralidad, más abierta a las corrientes innovadoras del pensamiento europeo, capaz de aportar el conocimiento y la práctica de la interacción para la resolución de problemas de nuestras sociedades – como la sostenibilidad del modelo productivo o la convivencia intercultural de los diferentes por etnia, lengua o creencias  -, encantada de disfrutar y crecer con la creatividad de los lenguajes estéticos contemporáneos, y alegre por difundir el espíritu lúdico y tolerante que caracteriza la inclinación local a festejar y celebrar. Y yo, yo contento por haber contribuido a ello.” 

A falta de un mes para las fiestas, el programa de San Fermín acaba de salir ¡calentito calentito de horno! Más de 500 actividades entre conciertos, verbenas, jaszzfermín, Euskal Musica, Fuegos artificiales, deportes rurales, espectáculos taurinos y un largo etc. ocuparán los 9 días que duran nuestras fiestas.

Los Gigantes bailando frente al Ayuntamiento

Además, este año el programa de Sanfermines dedicará días especiales al aniversario del hermanamiento con Bayona, y al de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Este año se dedica el día 9 a las ciudades hermanas, con una conmemoración especial a los 50 años del Hermanamiento entre Pamplona y Bayona, mientras que el día 10 será para la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que este año celebra su 150 aniversario.

Entre las novedades del programa de este año se incluye un nuevo espacio de retransmisión del Chupinazo a través de una pantalla gigante en Carlos III, esquina con Roncesvalles. Así se retransmitirá desde cinco escenarios diferentes: Plaza de los Fueros, Parque de Antoniutti, Paseo de Sarasate, Plaza del Castillo y Carlos III.

El programa se va a editar en varios idiomas: castellano, euskera, inglés, francés y alemán.  También se distribuirá en Braille, en colaboración con la ONCE. Además este año de nuevo recogerá teléfonos de interés, consejos para los corredores del encierro, exposiciones y las actuaciones en el Teatro Gayarre, como por ejemplo la de la Coral de Cámara de Pamplona el día 8.

¡Echa un vistazo al programa!