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Posts Tagged ‘Encuentros del 72’

Pamplona. 1972. Era la semana previa a San Fermín. Al régimen franquista todavía le quedaba una última etapa en su rígida política, el orden del día prohibía cualquier intento de debate o polémica, la sombra de ETA planeaba en los alrededores de Pamplona y el Partido Comunista ponía en tela de juicio cualquier intento de innovación.

En un contexto político, donde la empresa privada era la única capaz de movilizar iniciativas de esta envergadura y totalmente gratuitas, la celebración de los Encuentros supuso todo un shock artístico y social donde la expectativa, la curiosidad y el asombro paseaban de la mano por las calles de Pamplona.

Nada hubiera sido posible sin la familia de los Huarte, reconocidos mecenas del arte de Pamplona en España. Junto con el Grupo ALEA, Juan Huarte, quiso conmemorar a su padre, a Felix Huarte, fallecido unos meses antes y precursor del mecenazgo Huarte. Dos ideas iniciales actuarían en los cimientos de ese homenaje: La de reunir a artistas de todas las tallas y la de prescindir del arte entendido como tradicional, es decir, pintura y escultura. Los Encuentros fueron fruto de la casualidad, fruto del contexto histórico en el que se desarrollaron y resultado de un completo programa de actividades artísticas. La reacción en todos los niveles fue la del desconcierto.

No es fácil explicar en unas pocas líneas el espíritu que inundó Pamplona en la semana previa a San Fermín. John Cage, compositor e instrumentista estadounidense, que revolucionó la música contemporánea dotándola de un lenguaje en apariencia caótico, describió los Encuentros como un gran “happening que desarrolla un teatro donde las cosas reales pueden ocurrir”. Un ideal, un dogma o la única regla en un momento donde ninguna norma tenía lugar: volver la espalda a lo convencional, a antiguas formas y encarar lo imprevisible, lo nuevo. El hibridismo de un todo que fue Pamplona en un momento concreto.

Estos Encuentros pretendieron, frente a la censura y al no-debate, frente a la prohibición y lo  superfluo, ser un pulmón de expresión donde cualquiera podía respirar tendencias, donde cada artista, nacional o no, tuvo por unos días la libertad absoluta de expresarse a través de sus obras, a pie de calle, al lado del ciudadano pasmado que no comprendía lo que sucedía a su alrededor, pero que era partícipe y a su vez crítico de lo que allí acontecía: cabinas de teléfonos donde al descolgar una, sonaba en otra, u otra que conectaba directamente con un prostíbulo, unas enormes cúpulas neumáticas de colores frente a la Ciudadela con sus 12 metros y medio de altura, conciertos de ruido, exposiciones de formas plásticas y sonoras, artistas que iban y venían tirando panfletos a diestro y siniestro,  body-art, arte conceptual, land art, bailes, plataformas metálicas que ocuparon el paseo Sarasate y que continuamente amanecían estropeadas por el propio ciudadano crítico que seguía estupefacto, pero con curiosidad, lo que estaba ocurriendo en una Pamplona sobria, en las postrimerías de una dictadura.

Estructuras Tubulares24. Isidoro Valcárcel Medina

Estructuras Tubulares24. Isidoro Valcárcel Medina

La ausencia de información sobre lo que se venía encima tuvo el efecto contrario al deseado por las autoridades, los rumores despertaron curiosidad, volaron a través de distintos países y en menos de once meses, artistas de todas las partes del mundo confirmaron su asistencia para lo que ya no iba a ser un evento conmemorativo  “normal” a un mecenas sin parangón.

La historia ha demostrado la importancia de los Encuentros muy al contrario de lo que pareció en aquel momento, en el que  el tiempo y el espacio ponían barreras a la expresión y en donde la comprensión instantánea era nula. Sin embargo, el impacto en el arte español lo convierten en un punto de inflexión. Un punto que según con qué ojo se mire abre o cierra un periodo en la historia de Pamplona y de España. Un periodo de vanguardia, un momento de complejidad artística en el que todo lo convencional era puesto en duda, donde el espacio público se convirtió en canal de expresión artística, donde todo se mezclaba, se cuestionaba y se reinventaba.

A pesar de que los Encuentros no han tenido una repercusión honda ni inmediata en los libros de historia, sí ha dejado huella en la esfera de arte contemporáneo de nuestro país. Vanguardia para unos, hecho aislado para otros, en las calles de Pamplona se vivió la manifestación más profunda, la explosión más sonora de arte que haya podido ver este país nunca. Es el momento para repensar, revivir y volvernos a cuestionar los pilares que levantaron  artistas nacionales e internacionales en la semana previa a los Sanfermines de 1972.

Mañana, jueves 25 de marzo, se inaugura la exposición Encuentros de Pamplona 1972: Fin de fiesta del arte experimental en la Sala de Armas de la Ciudadela. Además, se han organizado una serie de conferencias, diálogos, tertulias y actividades artísticas alrededor de los encuentros. Visita el programa y vive aquel Encuentro en Ciudadela hasta el 13 de junio.

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20 años ha cumplido este año la feria internacional ARCO. Es una de las ferias más potentes y acreditadas en cuanto a arte contemporáneo se refiere; consolidada en el panorama artístico internacional, esta feria de prestigio ha surtido, en su vigésima edición, a la Colección de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Pamplona con 4 obras pertenecientes a tres artistas españoles y uno rumano. 

Anxiety

Serigrafía del artista vasco Txomin Badiola.

 Este año el consistorio pamplonés ha contado con dos asesores expertos en Arte y entre todos se decidieron por Anxiety, del artista vasco Txomin Badiola. Tres serigrafías referidas a ciertos iconos de la realidad vasca, la imaginería rock y sexual, elementos autobiográficos, etc.

44 Falco Peregrinus ordenados según su belleza, de Juan del Junco, artista andaluz. Pertenece a un proyecto sobre los ejemplares de pájaros conservados en la estación biológica de Doñana. House and Still life es un oleo de pintura tradicional de corte impresionista y con un toque poético en colores muy suaves, del artista rumano Veron Urdarianu.

 Por último Sin Título es una instalación de medidas variables, del madrileño Angel Nuñez Pombo. Es una instalación montada con microcontroladores, leeds, motores y material eléctrico, en la que puede leerse la frase “Mind the light. Light the mind”. 

House and Still life

Veron Urdarianu

Estas piezas, adquiridas por 30.000 euros, pasan a formar parte del la Colección de Arte Contemporáneo municipal que ya cuenta con más de 450 obras de arte, de unos 200 autores, siendo el 40% artistas navarros, un 54% nacionales y un 6% extranjeros. A la hora de la selección de los autores no se tiene en cuenta su procedencia sino su proyección artística. Las obras más antiguas pertenecen a autores navarros que realizaron una ruptura con la pintura tradicional en los años 60 y 70, mucho de ellos protagonistas de los Encuentros del 72, momento clave y único en la historia del Arte de España y sucedido en Pamplona en la semana previa a los sanfermines en 1972.

El próximo 25 de marzo se inaugurará en la Ciudadela de Pamplona Encuentros del 72, una exposición de enorme importancia, y traída desde el Museo Reina Sofía de Madrid, en la que las obras de aquellos artistas nos harán volver a esos años grises de la posguerra en donde cualquier expresión fue posible en esa semana previa a San Fermín. Más adelante hablaremos en profundidad sobre este hecho histórico que va a tener un lugar, va a tener un espacio propio y concreto en pamplona hasta julio de este año.

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