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Posts Tagged ‘Tomasz Sobecki’

Por Padre Michal Janocha

La luz se desliza por una puerta entreabierta… El objetivo de Tomasz Sobecki se detiene con insistencia en unos pies delicados atravesados por un clavo de hierro, observa una garganta oscura en el lado abierto de la llaga, mira en silencio las almendras maduras de los ojos semiabiertos.

Detrás del crucifico, en la pared de la iglesia antiguamente franciscana, Nuestra Señora de Torum, un artista medieval desconocido pintó un barco flotando en medio de un mar agitado. Debajo del barco se puede observar una escena de batalla. El despiadado paso del tiempo ha borrado gran parte de los soldados y hoy, ya nadie se acuerda del vencedor ni del vencido. Sólo los remadores siguen, con gran esferazo, luchando contra el elemento.

El crucifijo, en un principio colocado sobre el arco triunfal, fue colgado mucho más tarde en la pared del fondo, ocupada por un fresco. Éste se asemeja al ancla y al mástil del barco pintado, y al mismo tiempo, el puente lanzado sobre las aguas une los bordes opuestos, el cielo y el mar. La yuxtaposición involuntaria de ambas obras – fresco y escultura – establece un paralelismo inesperado con una visión mística de Catalina de Siena descrita en su Diálogo:

“(…) quiero describirte el puente. Te he contado que se extiende desde el cielo a la tierra a través de mí, que me he unido a la humanidad a la que formé del polvo del suelo. Este puente, mi Hijo Unigénito, tiene tres peldaños. (…) reconocerás en estos tres peldaños res estadios espirituales. El primer escalón son los pies, que simbolizan los afectos; pues al igual que los pues conducen al cuerpo, los afectos conducen al alma. Los pies de Mi Hijo traspasados por los clavos son un peldaño por el cual puedes ascender a su lado, donde verás revelado el secreto de Su corazón. No en vano, cuando el alma ha ascendido hasta los pies del afecto y dirige el ojo de la mente al corazón abierto de Mi Hijo, comienza a sentir el amor de su propio corazón en Su consumado e indecible amor. Entonces el alma, al contemplar cuán fuertemente es amada, se siente desbordada de su amor, alcanza el tercero. Éste es su boca, donde encuentra paz tras la terrible guerra que ha tenido que librar a causa de sus pecados.

En el primer peldaño, limpiando los pies de sus afectos mundanos, se despoja del pencado. En el segundo se viste de amor a la virtud. En el tercero gusta de la paz. Por tanto, el puente tiene tres peldaños, y subiendo los dos primeros, pueden alcanzar el último. Éste se halla en tan alto lugar que las aguas de la inundación no pueden derribarlo – pues el veneno del pecado nunca tocó a mi hijo

 Anatomía mística de la gran santa medieval se armoniza curiosamente con el crucifijo de Torum y su esbelta arquitectura gótica. El ritmo delicado de las costillas, las bóvedas de los brazos tendidos, las claves de bóveda de clavos. Edwin Panofsky demostraba el parecido entre la estructura de la catedral gótica y la estructura de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, en las dos obras maestras más importantes de la arquitectura y del pensamiento medievales. ¿Existe una analogía similar entre el espíritu del gótico y la visión de los místicos medievales?

Sagrado Gótico. Tomasz Sobecki

Uno de los elementos comunes de la arquitectura gótica y de la mística, es la luz, misteriosa  claritas aparece como un estribillo en los tratados de los maestros renanos así como en las especulaciones del abad Suger cuando describe con arrobo las nuevas vidrieras en el deambulatorio de la basílica de Sain-Denis. La vidriera es la fruta madura de la plástica gótica y la visualización de su estética espiritual. Si se trata del material, constituye una combinación de cristales multicolores, pero sin la luz, está desprovisto de vida. La claritas lo traspasa y, sin perturbar su estructura, resalta su belleza y su sentido más profundo, para el que fue creado por el artista. La vidriera quizá sea también la metáfora del arte y, al mismo tiempo, metáfora de la vida: creada por el supremos Artifex, no puede resplandecer con su propia fuerza, sin la luz que la traspasa.

 En las fotografías de Tomasz Sobecki la luz no sólo llena delicadamente interiores góticos penetrando por ventanas esbeltas, puertas entreabiertas y rosetones redondos. La luz está viva, vibra, brilla, da vueltas, arrastra y hace bailar y temblar los pilares, las pareced y las bóvedas.

En este baile de luz el arte de la fotografía de la arquitectura parece competir con la arquitectura misma. Escogiendo el ascesis del blando y negro, Tomasz Sobecki conscientemente rechaza la rivalidad con la magia de los colores, y da más importancia a la forma de la luz.

 

Sagrado Gótico. Tomasz Sobecki

Sobecki, fotógrafo polaco nacido en Torum, expone la muestra “Sagrado Gótico”, una exposición dividida en cinco partes donde la incidencia de la luz es protagonista. En esta ocasión Sobecki propone imágenes en blanco y negro en las catedrales góticas porque al traspasar la luz las vidrieras e inundar los espacios interiores, se vuelve geometría y abstracción; la vidriera es la visualización de la estética espiritual de la plástica gótica

Esta muestra se enmarca dentro de la Candidatura de Pamplona a Ciudad Europea de la Cultura en 2016, junto con Torum, capital polaca que también compite por el mismo título

Sala de exposiciones de Conde de Rodezno. Hasta el 5 de septiembre.

 

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